28 de Septiembre de 2011 Hoy en el tren no me ha dado tiempo a aburrirme, pues justo a mi lado, se ha sentado una adolescente, tendría entre 14 y 16 años más o menos, por su forma de vestir sobre todo, que iba estudiando la lección jugando con su pelo. Sin ofrecerme, me ha pedido que la preguntase a ver si se sabía el tema correctamente y yo encantada me he puesto a preguntarla. El tema a tratar era de cómo evolucionaba la sociedad, y la introducción de los medios tecnológicos a la educación. Ella me decía que no estaba para nada de acuerdo, pero yo la he explicado por qué a mí personalmente sí me parecían una buena forma de enseñar, porque si enseñas con medios visuales, directos, posibilitas una capacidad de atención de un niño superior a la que consigues cuando les haces seguir un libro, la imagen llama más la atención. La niña también me ha comentado que está de acuerdo con mi idea pero que sin embargo no es bueno abusar de las tecnologías, pues hoy lo vemos como algo llamativo, innovador, pero si al niño se le acostumbra desde pequeño a ellas terminará viéndolo igual de aburrido y poco interesante que el libro de texto. Llegó su parada y comenzó a guardar sus cosas para encaminarse a la puerta, en ese momento, cuando me dijo un adiós amistoso a la vez que movía su mano de un lado a otro en señal de despedida, me dí cuenta de que lo que la chica me había dicho me había hecho reflexionar, ¿Hasta qué punto son necesarias las tecnologías en nuestras vidas?
Hoy en el tren no me ha dado tiempo a aburrirme, pues justo a mi lado, se ha sentado una adolescente, tendría entre 14 y 16 años más o menos, por su forma de vestir sobre todo, que iba estudiando la lección jugando con su pelo. Sin ofrecerme, me ha pedido que la preguntase a ver si se sabía el tema correctamente y yo encantada me he puesto a preguntarla. El tema a tratar era de cómo evolucionaba la sociedad, y la introducción de los medios tecnológicos a la educación. Ella me decía que no estaba para nada de acuerdo, pero yo la he explicado por qué a mí personalmente sí me parecían una buena forma de enseñar, porque si enseñas con medios visuales, directos, posibilitas una capacidad de atención de un niño superior a la que consigues cuando les haces seguir un libro, la imagen llama más la atención. La niña también me ha comentado que está de acuerdo con mi idea pero que sin embargo no es bueno abusar de las tecnologías, pues hoy lo vemos como algo llamativo, innovador, pero si al niño se le acostumbra desde pequeño a ellas terminará viéndolo igual de aburrido y poco interesante que el libro de texto. Llegó su parada y comenzó a guardar sus cosas para encaminarse a la puerta, en ese momento, cuando me dijo un adiós amistoso a la vez que movía su mano de un lado a otro en señal de despedida, me dí cuenta de que lo que la chica me había dicho me había hecho reflexionar, ¿Hasta qué punto son necesarias las tecnologías en nuestras vidas?